Reviews

Puccini, La bohème
Teatro Colón, 2006 

La Nacion

Juan Carlos Montero, 23/03/06

"La bohème", con una versión de alta jerarquía
No pudo ser más alentadora y reconfortante la versión de "La bohème", de Giacomo Puccini, ofrecida en la inauguración de la temporada lírica del Teatro Colón. A partir de la dirección musical de Stefan Lano, caracterizada por una lectura alejada de la tradición, renovada mirada de la partitura, el alto rendimiento del cuadro de cantantes y una puesta escénica admirable desde todos los aspectos del teatro musical, se asistió a un espectáculo de muy alta jerarquía artística, acorde con la historia del escenario.

El director titular de la Estable, con una elección de tempi retenidos y una enorme gama de matices en el sonido, logró poner de relieve la riqueza de la partitura, su admirable orquestación, los planos y dinámicas nada habituales, pero que resultan lógicas en un compositor que mira al futuro. Evidentemente, Puccini siempre se sintió inclinado desde su época de estudiante, desde aquel "Capriccio sinfónico" que escribió para graduarse, a seguir el rumbo de los grandes sinfonistas del momento.

A este detalle, nada menor, Stefan Lano lo ofreció con audacia, pero al mismo tiempo con maestría, porque el otro factor de su acierto fue la claridad con que se escuchó el texto, expresado sin esfuerzo, por cada uno de los personajes. Puede argüirse que Lano adoptó una lentitud algo excesiva en algunos pasajes. Sin embargo, cabe reconocer que en esos momentos se escucharon detalles de sonidos que habitualmente pasan casi inadvertidos y que por ese mismo motivo aumentaron el interés de la audición de un modo más global y no referido únicamente al canto.

En definitiva, una apertura brillante que mostró en toda su realidad el potencial incomparable del Teatro Colón para servir a Puccini con la calidad musical y escénica que merece.

 

TELAM (Argentine National Press Agency)

Carlos Vera, 27/03/2006

Puccini: primer impacto temporada 2006
Actual titular del Coro Estable, el maestro italiano Salvatore Caputo, y el titular del Coro de Niños, Valdo Sciammarella, fueron puntales de este éxito del primer título de la Temporada colonista y el maestro Stefan Lano, titular de la orquesta Estable, afirmó un conjunto disciplinado, armonioso, pleno en cada uno de sus atriles, llenos de virtuosismo y audacia, para dar una versión sonora y musicalmente copiosa del gran sinfonismo del "mago musical de Lucca", el melodismo del gran Puccini. 

 

Pagina12

Diego Fischermann, 24/03/06

Realismo radical y moderno
En parte, el éxito de la ópera como género tuvo que ver, desde sus orígenes, con la variedad de recursos puestos en escena: música, teatro, muchas veces danza, voces cantando notas que habitualmente no pueden cantarse, orquestas poderosas, escenografías deslumbrantes. Pero hay algo aún más importante: la virtual imposibilidad de que todo salga bien. De la misma manera que, si todos pudieran caminar sobre una cuerda floja, un equilibrista no podría atraer a nadie, si la ópera fuera fácil, no resultaría prodigiosa una conjunción de elementos tal como la que hizo posible la función de estreno de la nueva puesta de La bohème con que el Teatro Colón abrió su temporada lírica 2006.
Una de las paradojas de esta clase de espectáculos de alta complejidad es que el equilibrio entre las distintas partes sólo se logra cuando cada una de ellas sería capaz de destacarse por sí sola. Dicho de otra manera: lo teatral sólo resulta fluido cuando la música funciona y la música termina de funcionar únicamente cuando lo dramático corre por carriles aceitados. En ese sentido, tanto el magistral trabajo de Stefan Lano y de la Orquesta Estable del Colón como la brillante apuesta por el realismo realizada por Willy Landin, el escenógrafo Tito Egurza, la vestuarista Daniela Taiana y el iluminador José Luis Fiorruccio -un realismo sin medias tintas y sin nada de tradicional; absolutamente moderno en su radicalidad- se conjugan con un elenco elegido con criterio y un coro (dirigido por Salvatore Caputo) que tuvo precisión y expresividad, para lograr exactamente eso que la ópera busca siempre y no consigue casi nunca.
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Pero la estrella de la noche tal vez haya sido el propio Puccini. Pocas veces como ésta estuvo tan perfectamente expuesta la minuciosa construcción musical y es que Lano, junto a la Estable, logró una riqueza de matices expresivos y una transparencia en el señalamiento de motivos y planos sonoros de nivel excepcional.